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martes, 20 de febrero de 2018

Trastorno de Déficit de Atención e Hiperactividad







¿Qué son el TDA y el TDAH? Los trastornos de déficit de la atención con o sin hiperactividad son trastornos neurológicos, los cuales se manifiestan por dificultades en la conducta, encontrándose con frecuencia asociados con otras discapacidades del aprendizaje.
Las características típicas del TDA/TDAH son: falta de atención, distracción, impulsividad (incluido el incurrir en actividades físicas posiblemente peligrosas, dificultad para esperar su turno, dificultad para esperar, etc.), hiperactividad, o una conducta excesivamente intranquila, problemas de la conducta y agresión, mal desempeño académico, déficit en las destrezas sociales, inestabilidad e inmadurez emocional, problemas para llevar las cosas a su conclusión, pérdida de cosas, etc. No todos los niños manifiestan todas estas conductas, pero para diagnosticar el trastorno es necesario que estén presentes, al menos durante seis meses, un mínimo de ocho de las catorce características claves, las cuales tienen que haber aparecido antes de los 7 años de edad.
Es probable que se pueda hacer un diagnóstico positivo y seguro si por lo menos ocho de las siguientes características aparecen antes de los siete años de edad y perduran por lo menos durante seis meses:
1.         Dificultad para mantener la atención.
2.         Se distrae fácilmente.
3.         Juega con objetos que estén a su alcance, se contorsiona, parece inquieto, tiene dificultad para permanecer sentado.
4.         Suelta las respuestas en forma abrupta, es muy impulsivo.
5.         Tiene dificultad para esperar su turno.
6.         Se frustra con facilidad.
7.         Tiene dificultad para la organización, pierde cosas con frecuencia.
8.         Tiene dificultad para seguir las instrucciones y para respetar las reglas.
9.         Salta de una tarea a otra sin concluirlas.
10.       Tiene dificultad para jugar en silencio y tranquilo.
11.       Habla en exceso.
12.       Interrumpe a otras personas o se inmiscuye en asuntos ajenos, a menudo carece de destrezas sociales.
13.       Parece no escuchar ni concentrarse (con frecuencia, los niños que sufren del TDA sin hiperactividad parecen “estar en babia” o “estar pensando en las musarañas”).
14.       Emprende actividades peligrosas, actúa antes de pensar.
15.       Con frecuencia es brillante pero su desempeño/rendimiento está por debajo del promedio.

¿Qué causa el TDAH?

Nadie lo sabe con seguridad. El TDAH probablemente es causado por una combinación de cosas. Algunas posibilidades son:
  • Los genes, porque a veces el trastorno es hereditario
  • El plomo que se encuentra en pinturas viejas y repuestos de plomería
  • El fumar y beber alcohol durante el embarazo
  • Algunos daños cerebrales
  • Los aditivos alimentarios como, por ejemplo, los colorantes artificiales, los cuáles pueden empeorar la hiperactividad.


¿QUÉ HACER?



1. Es muy importante que toméis conciencia y le hagáis tomar conciencia a él de cuál es su problema. 

Explicadle bien en qué consiste para que integre que el TDAH.

  • Puede causarle problemas en la escuela o en el Instituto a nivel de rendimiento.
  • Puede producirle sentimiento de inferioridad si se le compara continuamente con los otros compañeros de su edad y bajarle la autoestima.
  • Puede hacer que pierda el control de algunas situaciones y llevarle a decir cosas o realizar actos cuyas consecuencia pueden ser perjudiciales.

2. A partir de aquí vuestro apoyo y comprensión serán fundamentales.

 Deberéis ayudarle a poner en marcha estrategias que sean capaces de evitar o atenuar los problemas típicos que le acarree este trastorno en la vida diaria.

  • Animarle a que se marque objetivos concretos y cortos.
  • Felicitarle cuando obtenga algún éxito como acabar un trabajo, entregar todos los ejercicios del día, etc.
  • Enseñarle a pensar por sí solo y tranquilamente en las consecuencias de sus actos, sobretodo cuando dude de la conveniencia de estos.
  • Insistir -aunque sin asfixiarle- en que utilice la agenda de forma sistemática.
  • Inculcarle que no debe confundir el que le llamen la atención con una “bronca”, que debe aprovechar las buenas intenciones de los demás cuando le adviertan las cosas y valorar su paciencia.
  • Evitar que se desespere cuando alguna cosa no le salga bien. Animarle a volver a intentarlo y por qué no, pedir ayuda.
  • Tratar de que cuente con alguien a quien le tenga confianza para hablar de sus dudas o preocupaciones – un amigo, un hermano, el médico especialista o llamando a la fundación ADANA- .
  • Inculcarle el hábito de estructurar sus actividades diarias con una rutina o con la ayuda de un horario semanal.
  • Apoyarle y animarle a que se acepte tal como es.

3. Algunos trucos para favorecer el rendimiento en sus estudios.

Para que su rendimiento mejore deberá comprender la importancia de:
  • Disponer de un horario de estudio y dedicar 10 minutos diarios a organizar sus apuntes y tareas diarias.
  • Buscar el lugar más conveniente para estudiar o hacer las tareas (de espaldas a la ventana, con buena iluminación o junto a un compañero tranquilo).
  • Evitar los elementos que le distraigan como la música alta, la televisión… etc, pero teniendo en cuenta que demasiada relajación y tranquilidad pueden provocarle sueño.
  • Proponerse objetivos concretos para cada sesión de estudio (“hoy estudiaré la lección 5 de mates haciendo un resumen y un esquema…”) y felicitarse cada vez que consiga cumplirlo. Si la tarea es muy larga, puede dividirla en pequeñas partes y planificar su cumplimiento sobre un papel para evitar olvidarlo.
  • Utilizar estrategias para tomar apuntes en clase: hojas con margen, subrayador, bolígrafos de no más de dos colores, carpetas con separadores… etc.
  • Mantener ordenada la mesa de estudio. Aunque no le moleste el desorden debe evitar perder cosas que necesita: apuntes, agenda… A veces, cuando lo encuentra ya es demasiado tarde.
  • Escribir a la vez que estudia (tomando notas, haciendo esquemas…). Esto dinamiza y ayuda a conseguir una sesión de estudio más activa.
  • Practicar el uso de los resúmenes y esquemas y utilizarlos para memorizar.
  • Adquirir el hábito de realizar repasos de la materia dada para tener menos trabajo para el examen.
  • No faltar a clase, pues supone más trabajo poner los apuntes al día.
  • Pasar a limpio los apuntes de las asignaturas que más le cuestan.
Tener un TDAH implica mayor dificultad que otras personas para alcanzar ciertos objetivos. Sin embargo, es importante tener en cuenta que la perseverancia será la mejor aliada y que los jóvenes con TDHA a menudo son muy creativos e imaginativos, y esa es una faceta a la que le podrán sacar mucho partido.

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